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Julio Manuel Chamorro Solís

Soy Julio Manuel Chamorro Solís, isleño de 40 años, octava generación de isleños, perteneciente a las primeras familias colonizadoras de la tierra de Juan Fernández (archipiélago de Juan Fernández e Islas Desventuradas), séptima generación de familia de pescadores y cuarta generación de carpinteros de ribera (constructores de la chalupa de madera tradicional).

Históricamente el archipiélago de Juan Fernández (isla Alejandro Selkirk, Isla Robinson Crusoe e isla Santa Clara), fue reconocido nacional e internacionalmente por la Historia del navegante Escoses, Alexander Selkirk, quien vivió cuatro años y cuatro meses en estas tierras lejanas y que se inmortalizo en el año 1719, con la novela escrita por Daniel Defoe “La vida y aventuras de Robinson Crusoe”. Estas islas también son reconocidas internacionalmente por su flora nativa y endémica con los porcentajes de endemismos más altos del planeta (68%), por lo que es declarado parque nacional en el año 1934 y Reserva Mundial de la Biosfera en el año 1977, abarcando el 96% del territorio insular.

En 1893 se realizan las primeras actividades pesqueras de langosta (jasus frontalis), en el archipiélago de Juan Fernández y desde 1901 en las islas Desventuradas (isla San Félix, Isla san Ambrosio, islote san Gonzalo y roca Catedral). Con los años los isleños desarrollaron un arte y sistema de pesca particular y que con la exclusión de la comunidad del parque nacional y reserva de la biosfera, fue necesario crear una forma de manejo y repartición del mar que se mantiene hasta hoy y que solo es reconocido a nivel local (sistemas de caladeros). Ya en 1914 los isleños implementan las primeras medidas de regulación para la captura de langostas, auto imponiéndose la talla mínima legal de extracción de 115 milímetros de longitud de cefalotórax y devolución al agua de toda hembra portadora de huevos. Al corto plazo se autoimpusieron nuevas medidas deregulación que nos permite hoy tener una pesquería sana y en excelente estado de conservación, como son: veda de 4 meses (junio a septiembre), solo utilizar trampas de madera (para evitar la pesca fantasma), prohibición de utilizar redes de cualquier tipo, ultimadamente talla máxima y obligatoriedad de participar en generar estadísticas de desembarque y monitoreo biológico pesquero en Juan Fernández e islas Desventuradas.

Pertenezco a la primera generación de isleños que pudimos estudiar carreras universitarias en Chile continental, estudiando la ingeniería de alimentos y haciendo mi tesis, me doy cuenta del enorme legado de nuestros antepasados, excelente sistema de manejo local y lo sano de nuestro medio ambiente marino, es ahí donde una vez titulado, en el año 2003 comienza mi trabajo en conjunto a la comunidad de pescadores para realzar nuestra pesquería, nuestra cultura y nuestro mar, comenzando con un proceso virtuoso, gestionando participación en ferias nacionales e internacionales, mostrando nuestra forma de pescar y desarrollar un comercio que permitiera el pago justo a los pescadores por unidad de langosta.

Hemos participado en diferentes trabajos para realzar Juan Fernández, la comunidad y sus pescadores, como el reconocimiento a nivel nacional, otorgándole a la langosta de Juan Fernández (Jasus frontalis), la primera indicación geográfica de un producto pesquero e inscrita en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), en el año 2012 y el Cangrejo Dorado de Juan Fernández (Chaceon chilensis), el año 2014.

En enero del 2015 la pesquería de langosta de Juan Fernández es reconocida internacionalmente como una pesquería sustentable y certificada con estándar internacional por medio de la Marine Stewardship Council (MSC) y gracias al apoyo de la Subsecretaria de pesca de Chile tenemos implementado el eco-etiquetado y la trazabilidad de la langosta.

Como se menciona anteriormente el parque nacional y reserva de la biosfera de Juan Fernández solo contempla la tierra por lo que el mar de Juan Fernández e islas Desventuradas estaban desprotegidos de la pesca industrial y de artes de pesca poco amigables con el medio ambiente marino, eso causo que hasta el año 2013 aún se realizaba pesca de arrastre en los montes submarinos de la dorsal de Juan Fernández y Nazca-Desventuradas.

Por investigaciones marinas en estas islas, sabíamos del alto endemismo de especies y gran biomasa de ellas. Gracias a un movimiento social en la comuna en contra de la pesca de arrastre, se crea el año 2004 el primer sendero submarino del programa Sendero de Chile, con este impulso, solicitamos al gobierno de chile trabajar en la línea base para crear áreas marinas protegidas en el archipiélago Juan Fernández, que luego de ocho años de trabajo, mucha investigación biológica y social se logra decretar el área marina costera protegida de uso múltiple de 12.000 kilómetros cuadrados llamada “Mar de Juan Fernández” y cinco parques marinos asociados (Parques marinos El Palillo, Tierras Blancas, Arenal, Lobería Selkirk, montes submarinos Robinson y Crusoe).

Conscientes de que la figura de protección marina solo abarcaba el archipiélago de Juan Fernández, la comunidad con ayuda de instituciones nacionales e internacionales, desde el 2015 trabajó en la línea base para crear el informe, proponer la creación de un gran parque marino en torno a las islas Desventuradas y que permitiera solo la pesca artesanal sustentable de Juan Fernández en las primeras 12 millas marinas. Finalmente el año 2016 se crea el parque marino nazca-Desventuradas de 300.035 kilómetros cuadrados.

La dorsal de Juan Fernández es una cordillera submarina cuyos tres de los dieciséis picos más altos conforman el archipiélago. Nuestro alto nivel de endemismo de especies costeras (98%) y con fondos costeros que albergan gran biomasa (2,3 toneladas por hectárea), hace necesario aumentar las medidas de protección marina, por lo cual en la comunidad de Juan Fernández elaboramos y presentamos al estado chileno una nueva propuesta de ampliación del área marina protegida, aumentando el AMCP MU mar de Juan Fernández de 12 a 24 millas y de la milla 24 a la milla 200 un gran parque marino de 485.000 kilómetros cuadrados, propuesta ya acogida y anunciada por la presidenta y canciller de la república en cuatro conferencias internacionales: Conferencia de los océanos de naciones Unidas 2017, IMPAC 4 en Chile, la asamblea general de Naciones Unidas de septiembre del 2017 y Our Oceans en Malta.

Fuimos invitados a estas conferencias internacionales para mostrar la única pesca sustentable del pacifico sur, por ser la comunidad insular que más ha impulsado la creación de grandes áreas marinas protegidas y por estar desarrollando junto con el ministerio del medio ambiente el primer programa de educación marina en el marco de los planes generales de administración de las áreas marinas protegidas, planes ya elaborados para todas las áreas marinas protegidas de Juan Fernández e islas Desventuradas y presentados al estado de Chile.

Este trabajo comunitario y movimiento social ambiental generado en la comunidad de Juan Fernández es fruto y trabajo de varias generaciones de isleños, especialmente de esta generación con más estudios, más preparados y con nuevas herramientas. Nos ha permitido visibilizar y mostrar al mundo este sistema de pesca único, con un manejo local efectivo y una conciencia ambiental que permite dejar un verdadero legado a las futuras generaciones.

Existen beneficios directos e indirectos del trabajo realizado en post de la conservación, uno de más importantes, es que hoy en día comercializamos una langosta capturada en un área marina protegida, por pescadores certificados como sustentables, langosta con denominación de origen, de un parque nacional y de una reserva de la biosfera única en el mundo, con lo cual el precio de playa de la langosta subió de $5.500 la unidad el año 2003 a $18.000 en el año 2017, un beneficio económico no pensado ni evaluado al momento de iniciar este proceso estos pero que sin duda hoy en día beneficia directamente a la comunidad con mayor bienestar económico y mejor calidad de vida. Sumado a lo anterior, al mostrar al mundo nuestra pesca y nuestro mar, cada vez es mayor la cantidad de turistas interesados en visitar Juan Fernández, para lo cual se elaboró un estudio de capacidad de carga que permita desarrollar un turismo sustentable y abriendo un nuevo polo de desarrollo económico en la comunidad.

Aún quedan desafíos por cumplir para lograr el manejo local efectivo de las estas grandes áreas marinas protegidas decretadas y convertir a Juan Fernández en la comunidad isleña líder en conservación marina con su 96% de su zona económica exclusiva protegida que unida al parque marino Nazca-Desventuradas convertirá a Juan Fernández en la comunidad local que más ha aportado a la protección del mar con 785.035 kilómetros cuadrados.

Estos logros de la comunidad nos endosan a la vez una gran responsabilidad, que es ayudar, orientar o mostrar el proceso vivido en Juan Fernández a otras comunidades pesqueras de Chile y el mundo, de manera que cada vez más pescadores o comunidades pesqueras logren la tan ansiada pesca sustentable, el manejo participativo y efectivo del mar. De ahí nace la necesidad e interés de participar en la Red de aprendizaje, ya que es una instancia para enseñar y aprender entre pescadores, comunidades pesqueras, instituciones de gobierno y ONGs.


Queremos como comunidad seguir aprendiendo y aplicando nuevas herramientas de conservación y de evaluación de otras pesquerías o especies asociadas a la pesquería de crustáceos de Juan Fernández e islas Desventuradas de manera de generar nuestros propios datos, estadísticas y evaluaciones con metodologías ya aplicadas exitosamente en otros lugares del planeta.